viernes, 30 de agosto de 2019

UNA BIBLIOTECA ESCOLAR EN EL CEIP DE MARINA DE CUDEYO, CANTABRIA


JOSÉ ANTONIO LOZANO GARCÍA
Conocí a Rosa Poo por mediación de María José Llata, secretaria del Consejo Escolar de Cantabria. Nos presentó, porque pensaba que éramos dos personas que íbamos a conectar rápido y que seguro podríamos colaborar en algún proyecto educativo. A los pocos días Rosa me llamó y me contó que estaba desarrollando un proyecto que consistía en construir bibliotecas diseñadas a partir de dibujos realizados por los niños. Me dijo que una de ellas, la del CEIP de Marina de Cudeyo, estaba parada y necesitaba un arquitecto que la reactivara. 
Me entusiamó la idea, que reafirma la visión que yo tengo de la enseñanza, en la que el alumno debe estar en el centro de los programas educativos y debemos escuchar y hacerles partícipes de nuestras decisiones.
Me envíó los diez dibujos que habían realizado los alumnos del colegio en equipos de tres. Cada equipo debía de hacer un dibujo que respondiera a la pregunta: ¿Cómo te gustaría que fuera la biblioteca de tu colegio?.  Me encerré tres días con los dibujos para intentar entenderlos bien y no equivocarme a la hora de elegir el dibujo.
De entre todos esos dibujos, hubo uno que me atrajo especialmente. La mayoría de diseños se centraban en imágenes formales de la biblioteca. Había espacios en forma de cúpulas, triángulos, estrellas...el dibujo de Valeria, Paula y Aitana, en cambio no era así. Trabajaban con conceptos e intentaban transmitirnos cómo debería ser una biblioteca, no desde un punto de vista formal, sino conceptual. De esta manera a una biblioteca se debería acceder por una pequeña puerta que nos permitiera adentrarnos en un laberinto de libros, que nos llevara al espacio de lectura. Para salir de la biblioteca , las niñas idearon un plan. No podríamos desandar lo andado, si no que a través de una escalera de caracol, un puente y un tobogán pasaríamos por encima de las estanterías y conseguiríamos de esta manera tan divertida salir de la biblioteca. 
¡¡¡¡No fue nada fácil diseñar una biblioteca con todos esos condicionantes!!!!
La ubicación fue elegida pensando que en un colegio la biblioteca y los libros deberían convertirse en su corazón y estar situados de tal manera, que para movernos a través del colegio, tuviéramos siempre que pasar por ellos. Ese lugar, sin ningún lugar a dudas, era el vestíbulo, que nos permitiría además, a través de su patio, ver la biblioteca desde cualquier planta del colegio e iluminarla con una hermosa luz natural que se derrama a través del lucernario situado en la cubierta.
Aquí apareció Aurora Velategui, directora del Centro, que nos apoyó al máximo, dándonos siempre facilidades. El vestíbulo era utilizado en el colegio, como lugar para exponer los trabajos de los alumnos. Construir allí la biblioteca suponía tener que trasladar ese espacio a otro lugar.  Teníamos que convencer a los profesores de ello. Para ello fuimos a un claustro y expusimos nuestro proyecto y la necesidad de utilizar el vestíbulo para colocar allí la biblioteca. Resolvimos todas las dudas que nos plantearon y el proyecto se aprobó por unanimidad.
La biblioteca la diseñé intentando economizar al máximo el material. Teníamos unos tableros de virutas y unas planchas de metacrilato con unas determinadas medidas e intenté diseñar un módulo (203x65,4x30,5 cm), que permitía ajustarse al tamaño de ambos y de esta manera no desperdiciar el material. Luego, por repetición de ese módulo se iría construyendo la biblioteca al completo.
Y al fin, ¡llegó el momento de construirla!. Para ello necesitábamos que mucha gente se sumara al proyecto y así fue. 
La madera fue donada por Almudena, el acero para la escalera por Tirso. Eredis cortó las piezas de acero de la escalera de caracol, que luego se ensamblaron en Meyremo. Faltaban dos cosas, el tobogán y montar y ensamblar las estanterías de madera. Aquí aparecieron Birla Carbón y el Ayuntamiento de Marina de Cudeyo y el taller de carpintería de Chema de la Hoz. Birla nos donó un dinero con el que pudimos comprar el tobogán y el Ayuntamiento se hizo cargo de los honorarios de la empresa de carpintería de Chema de la Hoz, que se encargó de construir los módulos de la biblioteca, luego colocarlos y colocar también el tobogán, además del metacrilato de colores que cierra la biblioteca y que lo habíamos comprado en plásticos Gucoba. 
La biblioteca se inauguró el 19 de junio de 2019. Dos años de trabajo para sacar este proyecto adelante cuyo resultado final creo que es emocionante y lanza un mensaje muy claro, las bibliotecas y la lectura de libros pueden ser divertidos. Esperamos que esta biblioteca ayude a sacar grandes lectores y ayude a potenciar el gran proyecto educativo que tiene este colegio tan especial.
Mi agradecimiento a todas las personas y empresas que se involucraron en este proyecto educativo,  en especial a Rosa Poo y Aurora Velategui y a las tres niñas, Valería, Paula y Aitana, que hicieron ese precioso dibujo que consiguió volver a hacerme disfrutar como arquitecto. La ARQUITECTURA a veces se escribe con letras mayúsculas y sirve para resolver problemas y construir sueños. Este proyecto es un gran ejemplo de ello.






DIBUJO REALIZADO POR VALERIA, PAULA Y AITANA

PLANO DE ALZADO REALIZADO POR AEIOUARQUITECTOS
PLANO DE PLANTA REALIZADO POR AEIOUARQUITECTOS












IMAGEN REALIZADA POR TRÉVOL AUDIOVISUAL

IMAGEN REALIZADA POR TRÉVOL AUDIOVISUAL